jueves, 26 de marzo de 2009

1.- NI DE DERECHA NI DE IZQUIERDA. PERONISTA DE PERÓN!

Ha pasado poco mas de seis décadas desde que el Gral. Juan Perón asumiera su primera presidencia, con el objetivo superior de reducir las desigualdades y allanar la conciliación entre clases sociales. Un hecho inédito para un mundo bipolar que agoniza entre la utópica lucha de clases para sustituir el modelo de producción capitalista; y el laissez-faire (el dejar hacer), que patrocina una política de no intervención del gobierno en los asuntos económicos y la libre competencia, principales soportes que permitiría alcanzar la prosperidad individual y la riquezas de las naciones.

Sin embargo, estas teorías económicas liberal-marxistas implantaron un nuevo orden que implicó la explotación del hombre por el hombre. A lo que emerge una TERCERA POSICIÓN que se ubica en un punto equidistante de las dos ideologías imperialistas, que logra articular al Estado como árbitro que debe equilibrar los conflictos producidos por el capital y el trabajo, buscando la armonía entre ambos, que no deben ser opuestos. Ella queda expuesta en la DOCTRINA PERONISTA.

El hombre, como fin en sí y no instrumento, es una existencia material y espiritual que invariablemente necesita de la sociedad, medio indispensable para su desarrollo y felicidad. Pero como también esta dominado por las pasiones y los deseos, se hace inevitable que se regule y armonice sus comportamientos: surge así la necesidad del Estado. Que tiene por finalidad formar un medio material, intelectual y moral que le ofrezca los elementos necesarios para alcanzar sus metas. Y el elemento primordial para alcanzar sus objetivos está, en primer término, la libertad.

Se debe tener en cuenta que, el hombre es un ser que vive en comunidad y, por lo tanto, la libertad de cada uno encuentra su límite en la libertad del otro. Y para reglar tan delicada situación se hace necesaria una COMUNIDAD ORGANIZADA, donde la autoridad esta puesta al servicio del ciudadano, sin restringir más que las malas libertades -las que originan la esclavitud-, velando por el cumplimiento de la libertad de todos. He aquí el ESTADO JUSTICIALISTA!

Una sociedad modernamente organizada debe ser una colectividad en la que el hombre sea atendido y ayudado por el hombre y los hombres atendidos y ayudados por el Estado. Y el dispositivo básico para este cambio es la JUSTICIA SOCIAL, permitiendo la so­lución de los conflictos con las pautas de proporción, armonía y equili­brio. Obviamente, no será posible sin la provisión de los medios necesarios para el pleno desarrollo de la personalidad individual, familiar y social. A tal fin, también es de vital importancia el concepto de propiedad, siempre que responda a una función social, entendida como feliz combinación de los intereses individuales y colectivos, que pueda generar una progresiva intensificación de la calidad de vida, traducible en un mejor derecho al trabajo, a una vivienda digna, al disfrute del medio ambiente, a la cultura y la educación entre otros. Clamados por la CONSTITUCIÓN NACIONAL DE 1949.

El Gral. Juan Perón nos demostró una probada intensidad por la cuestión social. Nunca consideró producir una nueva teoría social, como sí lo hiciera Marx, Comte o Durkheim. Por lo tanto, el peronismo no llega a ser una ciencia, es un ideal forjado por la pasión, una sinfonía de sentimientos, el deseo por el valor de justicia, por el dolor que se siente para y por la clase trabajadora. Es praxis, la acción propiamente moral, es FILOSOFÍA PERONISTA. En este sentido, el peronismo, mejor dicho el movimiento peronista es un hecho social superador (no dialéctico) de la mayor importancia, que emerge de un malestar colectivo de la sociedad del capitalismo de la segunda revolución industrial; y fue, sin dudas, lo que llevó a Perón a pensar en la humanización de las fuerzas económicas, en la sujeción de los intereses individuales y egoístas a fines colectivos, y por consiguiente, morales, como una reforma necesaria. De aquí que la actividad estatal se convierta en una verdadera actividad moral.

Su Doctrina no significó, o personificó, un Estado que tuviera que hacerse cargo de las funciones económicas, sino más bien que éstas, muchas veces, carecen de organización y que deben estar relacionadas, coordinadas entre sí por medio de la acción reflexiva del Estado (articulador social que acuerda un determinado tipo de orden, regulando y armonizando los comportamientos del individuo), postulando una política redistributiva para integrar a sectores marginados y semimarginados de la sociedad, a condiciones de vida más justas y dignas a través del valor trabajo. Asegurando, así, una cohesión colectiva a través de un proceso de integración social y de regulación social: la solidaridad peronista. Sintetizada en una palabra unificadora: compañero!

Cuando algunos hablan de PERÓN, nos damos cuenta de que hay muchas cosas importantes que se les quedan en el tintero. Intencionalmente olvidadas en este reino del revés. Por ello, esto es una humilde contribución a la HISTORIA DEL PERONISMO! Explicar la tarea que representa, en nuestros días, "ser peronista" y cómo actuar en consecuencia en estos tiempos de LOS VENDEPATRIA y clarificar este hecho social que aún no se ha, o no han, entendido del todo y sobre el que todavía nos falta dar la última batalla en el campo de las ideas. Para que no prevalezca LA FUERZA (que) ES EL DERECHO DE LAS BESTIAS.

Si bien hoy muchos ‘contreras’ apuestan a la disipación del Peronis­mo, incluso nuestros propios sectarismos pulsan diversas tácticas para terminar con él, es porque no entendieron la evolución de nuestra historia. Nunca asumieron un verdadero proyecto nacional, que dentro de su perspectiva exis­tiera la capacidad de integrar lo social, lo cultural, lo político y lo económico con un verdadero sentido de unidad. Si eso ocurriera, nuestro Pe­ronismo, el que nació como respuesta a la cuestión social que nadie quiso resolver, ya no tendría razón de ser. Pero mientras eso no ocurra, y a estas alturas parece imposible, la MARCHA PERONISTA goza de muy buena afinación! Ni Menem con su ilusión posmoderna de darle un ropaje de partido político ‘líberal’; y, menos aún, los K con su megalomanía narcisista cambalachera, que lo rigen como una horda, lograrán doblegar la mística movimientista.

Ya ha de llegar LA HORA DE LOS PUEBLOS.

Compañeros, si Argentina está condenada al éxito, los peronistas estaremos condenados a gobernar la República por las décadas próximas, a detentar su CONDUCCIÓN POLÍTICA, a concebir el país desde el Modelo Argentino para el PROYECTO NACIONAL pero, previamente, deberemos restablecer la cohesión social terrible­mente deteriorada, necesitando ser conscientes, serios y creíbles pero además, y por sobre todas las cosas, honestos con nosotros mismos respetando las 20 VERDADES DEL JUSTICIALISMO PERONISTA. Se lo debemos a Perón y a la RAZÓN DE MI VIDA.

Debemos recuperar nuestra fe en la Libertad, la Dignidad y la Justicia, las que han de ser nuestra misión sagrada y nuestro irremediable objetivo futuro hoy más que nunca para cerrar las venas abiertas de esta bendita tierra. Por ello necesitamos de un Peronismo vital, unido, fuerte, orgánico, estructurado y, además, solidario. De una ORGANIZACIÓN PERONISTA.

Por todo ello es necesario que nos organicemos, que nos unamos con disciplina y que depongamos los odios y los enconos inútiles entre compañeros. Que dejemos de estar anclados en el pasado, para salir en busca del devenir histórico. Sólo así y de manera prodigiosa, seremos cada día mejor y más útil a la Patria, al Movimiento, y a los Hombres, en esta tierra soñada donde deberán crecer nuestros hijos y donde descansan nuestros muertos venerados…y nuestras vidas como despojo de la muerte.

Si no, los Peronistas de cuerpo y alma... ¿para qué carajo derramaron tanta sangre?

“La lucha es para los hombres que aguantan.

Los que no aguantan es mejor que no luchen.

También se puede vivir sin luchar”.

J.D.Perón.

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