jueves, 26 de marzo de 2009

2.- QUERELLA DE LAS INVESTIDURAS.

Si somos o nos pensamos peronistas, al vernos al espejo a la salida del sol, lo sabremos ciertamente. Ergo, confesada esta cualidad, entenderemos el deber que convenimos desempeñar en la comunidad organizada, en que el pueblo trabajador nos ha conferido la razón de nuestra permanencia y el desti­no que estamos llamados a cumplir: guardianes de la Justicia Social.

Para comprender, primero debemos aprehenderlo, luego saber para cultivar, quién era, qué representó y por qué fue Perón quien levantara la bandera de los principios sociales, frente al socialismo y al liberalismo capitalista, con un pensamiento propio gestado desde nosotros mismos. A mirar nuestras cosas y a los argentinos con ojos argentinos.

Sin estos aspectos clarificados nunca sabremos quiénes somos nosotros y cuáles son nuestras responsabilidades con vistas al futuro. Puesto que, una Doctrina incorpo­rada a un movimiento humano y proyectada en el tiempo, que ha soportado tantas adver­sidades (donde el pueblo peronista ha tenido que arrear a su dirigencia en muchas ocasiones, al no estar ésta a la altura de "su" deber; otras veces, la ‘conducción’ nos hizo más daño que los propios enemigos porque se equivocaron en sus decisiones o traicionaron los ideales, y se sometieron al lado oscuro de la tendencia a la que hoy representan), no es para nada un hecho casual y menos aun desdeñable.

Uno creería deducir que sobre Perón se ha dicho todo, pero está visto que sobre el peronismo no se ha escrito algo cierto. Que adrede nos han confundido los tantos, máxime si tenemos en cuenta que nos reducen a un Movimiento en que todos pueden ‘estar’, mas luego, ser peronistas. Una falacia!
Nos debemos una explicación a nosotros mismos. Quizás las heterodoxias por los que vagamos, por los golpes que hemos recibido, por la soberbia o los desencuentros que no supimos manejar, aún no nos hemos dado ese tiempo. Debemos provocar el debate entre com­pañeros que somos. Desde nosotros mismos. No desde la vereda de enfrente. Que no venga de otros que no sean los nuestros.

Es el momento de reconstruir. Para que todo dirigente peronista de buen talante entienda la importancia de su persona en el contexto de la comunidad, en la que debe producir resultados esperados y que sus actos y accionar sea de una magnitud tal, que beneficie a todos sin distinción alguna. Porque lo que representa es sabia filosofía y está asociada a la grandeza de multiplicar. Porque el peronismo es un atributo de grandeza que se mide por resultados, con el hacer y el realizar, es la absoluta entrega del misionero que va sembrando ejemplos y esperanzas en medio de un desierto árido de egoísmos y venalidades, abriendo sendas y caminos donde nadie quiere transitar.

.- Hay que hacerlo ahora! Aprovechar este momento o que pase de largo, depende en parte de ti. Y vale la pena el esfuerzo, compañero!

Hoy, nos quieren expulsar del devenir histórico despojándonos de la mística, amputándonos la memoria y reducirnos a sombras del pasado. Sin embargo digo: .-emergeremos de las cenizas más fuertes, más justos, más íntegros, más solidarios. No es nostalgia pasada, es el pan nuestro de cada día. Ya es tiempo de peronismo! Montura que nos vuelve miniaturas en gigantes.

Nos sentimos hostigados por una agresión desigual frente a unos contreras al que nuestra presencia, en el pasado, no les permitió llegar al gobierno por su falta de madurez.

Pensemos un instante, sabemos en qué manos está y quién conduce el peronismo?

Unos por ingenuos (Cafiero & Pepe) y otros por vanidosos (Díaz Bancalari & Moyano) se han prestado a ser instrumentos útiles en esta tragedia que nos toca vivir, y que muchos apóstatas (A. Fernández & Kristina) observan nuestra caída libre sin siquiera atinar a buscar alternativas válidas para emprender la restauración. Escuchamos impávidos voces extrañas que plantean nuestra aniquilación (Kunkel & Delia) como si fuera una sentencia bíblica. Sin darnos cuenta de que todo es parte de una tramoya construida por a-k-ellos expulsados de Plaza de Mayo, por confundir lo que está bien con lo que les conviene, con el objeto de tomarse una revancha ofrendada al lado oscuro de la fuerza.

Señalo: .-No creo que tengan la mínima intención de perder este poder. De ninguna manera! Utilizarán todos los artilugios legales e ilegales de leyes sobornadas, subterfugios jurídicos, arreglos de conciencias, dádivas y privilegios, y toda la gama de nefastas componendas de las que dispongan para asegurar su disoluto usufructo de la soberanía popular. Sentencio: .- Si bien alcanzaron la cima, deberán saber que será cuesta abajo el resto del camino!

La conducción táctica y estratégica de Perón posibilitó la mayor unidad popular que recuerden los hombres, contrariamente se fue disgregando a partir de su muerte. Hoy, debemos reconstruir, entre todos, parte de ese equilibrio perdido. Para ello es necesaria la erradicación de este sectarismo de derechaizquierda y la indefinición de los tibios.

Dentro del Peronismo ya debe articularse una conducción real, sólida, disciplinada y determinante, como instrumen­to para contrarrestar toda ese doloroso ‘entrismo’ realizado por un adversario que se manifiesta tan letal como impiadoso. Fueron tan astutos y sutiles que no nos hemos dado cuenta de esta aplastante realidad e, incautamente, caímos en su trampa peleándonos entre nosotros mismos…sin multiplicarnos!

Esto no pretende ser una declaración de lloriqueos ni una ficción inventada para ganarnos un espacio como unos mendicantes. A la búsqueda de la verdad nos remitiremos y estaremos en condiciones de desa­fiar a quien pretenda desvirtuar esta querella, poniendo sobre la mesa la realidad como única verdad, que avalará todo lo que exponemos, y de lo que UD. sospecha cumpa!.

En definitiva, la conducción actual nos revela una incapacidad alarmante para vislumbrar la realidad, fruto de su mediocridad conceptual, de su negación respecto a lo que marcaba Perón en sus discursos y, lo que es más grave, tan solo responden a sus propias estrategias de sobrevivir, legitimando la irrepresentatividad o manteniendo el inmovilismo que imposibilita los recambios necesarios para dinamizar y fortalecer la conducción del Justicialismo.

La estructura organizativa del peronismo debe asegurar un sistema de elección y selección de sus dirigentes, basado en la participación masiva de sus afiliados y en la promoción de sus militantes más representativos a todos los niveles de la actividad política. Esto, por supuesto, no es lo que ambicionan los cultores de la teoría del “apriete”, de los que tiraron el cadáver de Rucci en la mesa de las negociaciones (para torcerle el brazo a Perón), que alientan la desviación, la indisciplina y la atomización, llenos de quimeras pasadas e imposibles, de pasiones desatadas y violentas. Entelequias del ningún lugar, fantasmas arrinconados por la historia.
Los peronistas debemos, como el propio Perón nos señalara, actualizar las formas de ejecución contenidas en la Doctrina y lograr la impostergable tarea de institucionalización, democratización y conducción del conjunto, para que su legado renazca en un movimiento orgánico y adoctrinado, de participación colectiva, como ejemplo de madurez, democracia interna y garantía de unidad.

Se necesita de la unidad de los peronistas para construir la unidad de los argentinos; y la unidad de los argentinos para realizar la de Latinoamérica. Solo así seguiremos siendo un Movimiento de Liberación.

Debemos defender al peronismo como un estandarte, defenderlo del odio y la melancolía, de los males endémicos y de los académicos, del rufián Kaballero y del oportunista,…y también, también de los peronistas".

1.- NI DE DERECHA NI DE IZQUIERDA. PERONISTA DE PERÓN!

Ha pasado poco mas de seis décadas desde que el Gral. Juan Perón asumiera su primera presidencia, con el objetivo superior de reducir las desigualdades y allanar la conciliación entre clases sociales. Un hecho inédito para un mundo bipolar que agoniza entre la utópica lucha de clases para sustituir el modelo de producción capitalista; y el laissez-faire (el dejar hacer), que patrocina una política de no intervención del gobierno en los asuntos económicos y la libre competencia, principales soportes que permitiría alcanzar la prosperidad individual y la riquezas de las naciones.

Sin embargo, estas teorías económicas liberal-marxistas implantaron un nuevo orden que implicó la explotación del hombre por el hombre. A lo que emerge una TERCERA POSICIÓN que se ubica en un punto equidistante de las dos ideologías imperialistas, que logra articular al Estado como árbitro que debe equilibrar los conflictos producidos por el capital y el trabajo, buscando la armonía entre ambos, que no deben ser opuestos. Ella queda expuesta en la DOCTRINA PERONISTA.

El hombre, como fin en sí y no instrumento, es una existencia material y espiritual que invariablemente necesita de la sociedad, medio indispensable para su desarrollo y felicidad. Pero como también esta dominado por las pasiones y los deseos, se hace inevitable que se regule y armonice sus comportamientos: surge así la necesidad del Estado. Que tiene por finalidad formar un medio material, intelectual y moral que le ofrezca los elementos necesarios para alcanzar sus metas. Y el elemento primordial para alcanzar sus objetivos está, en primer término, la libertad.

Se debe tener en cuenta que, el hombre es un ser que vive en comunidad y, por lo tanto, la libertad de cada uno encuentra su límite en la libertad del otro. Y para reglar tan delicada situación se hace necesaria una COMUNIDAD ORGANIZADA, donde la autoridad esta puesta al servicio del ciudadano, sin restringir más que las malas libertades -las que originan la esclavitud-, velando por el cumplimiento de la libertad de todos. He aquí el ESTADO JUSTICIALISTA!

Una sociedad modernamente organizada debe ser una colectividad en la que el hombre sea atendido y ayudado por el hombre y los hombres atendidos y ayudados por el Estado. Y el dispositivo básico para este cambio es la JUSTICIA SOCIAL, permitiendo la so­lución de los conflictos con las pautas de proporción, armonía y equili­brio. Obviamente, no será posible sin la provisión de los medios necesarios para el pleno desarrollo de la personalidad individual, familiar y social. A tal fin, también es de vital importancia el concepto de propiedad, siempre que responda a una función social, entendida como feliz combinación de los intereses individuales y colectivos, que pueda generar una progresiva intensificación de la calidad de vida, traducible en un mejor derecho al trabajo, a una vivienda digna, al disfrute del medio ambiente, a la cultura y la educación entre otros. Clamados por la CONSTITUCIÓN NACIONAL DE 1949.

El Gral. Juan Perón nos demostró una probada intensidad por la cuestión social. Nunca consideró producir una nueva teoría social, como sí lo hiciera Marx, Comte o Durkheim. Por lo tanto, el peronismo no llega a ser una ciencia, es un ideal forjado por la pasión, una sinfonía de sentimientos, el deseo por el valor de justicia, por el dolor que se siente para y por la clase trabajadora. Es praxis, la acción propiamente moral, es FILOSOFÍA PERONISTA. En este sentido, el peronismo, mejor dicho el movimiento peronista es un hecho social superador (no dialéctico) de la mayor importancia, que emerge de un malestar colectivo de la sociedad del capitalismo de la segunda revolución industrial; y fue, sin dudas, lo que llevó a Perón a pensar en la humanización de las fuerzas económicas, en la sujeción de los intereses individuales y egoístas a fines colectivos, y por consiguiente, morales, como una reforma necesaria. De aquí que la actividad estatal se convierta en una verdadera actividad moral.

Su Doctrina no significó, o personificó, un Estado que tuviera que hacerse cargo de las funciones económicas, sino más bien que éstas, muchas veces, carecen de organización y que deben estar relacionadas, coordinadas entre sí por medio de la acción reflexiva del Estado (articulador social que acuerda un determinado tipo de orden, regulando y armonizando los comportamientos del individuo), postulando una política redistributiva para integrar a sectores marginados y semimarginados de la sociedad, a condiciones de vida más justas y dignas a través del valor trabajo. Asegurando, así, una cohesión colectiva a través de un proceso de integración social y de regulación social: la solidaridad peronista. Sintetizada en una palabra unificadora: compañero!

Cuando algunos hablan de PERÓN, nos damos cuenta de que hay muchas cosas importantes que se les quedan en el tintero. Intencionalmente olvidadas en este reino del revés. Por ello, esto es una humilde contribución a la HISTORIA DEL PERONISMO! Explicar la tarea que representa, en nuestros días, "ser peronista" y cómo actuar en consecuencia en estos tiempos de LOS VENDEPATRIA y clarificar este hecho social que aún no se ha, o no han, entendido del todo y sobre el que todavía nos falta dar la última batalla en el campo de las ideas. Para que no prevalezca LA FUERZA (que) ES EL DERECHO DE LAS BESTIAS.

Si bien hoy muchos ‘contreras’ apuestan a la disipación del Peronis­mo, incluso nuestros propios sectarismos pulsan diversas tácticas para terminar con él, es porque no entendieron la evolución de nuestra historia. Nunca asumieron un verdadero proyecto nacional, que dentro de su perspectiva exis­tiera la capacidad de integrar lo social, lo cultural, lo político y lo económico con un verdadero sentido de unidad. Si eso ocurriera, nuestro Pe­ronismo, el que nació como respuesta a la cuestión social que nadie quiso resolver, ya no tendría razón de ser. Pero mientras eso no ocurra, y a estas alturas parece imposible, la MARCHA PERONISTA goza de muy buena afinación! Ni Menem con su ilusión posmoderna de darle un ropaje de partido político ‘líberal’; y, menos aún, los K con su megalomanía narcisista cambalachera, que lo rigen como una horda, lograrán doblegar la mística movimientista.

Ya ha de llegar LA HORA DE LOS PUEBLOS.

Compañeros, si Argentina está condenada al éxito, los peronistas estaremos condenados a gobernar la República por las décadas próximas, a detentar su CONDUCCIÓN POLÍTICA, a concebir el país desde el Modelo Argentino para el PROYECTO NACIONAL pero, previamente, deberemos restablecer la cohesión social terrible­mente deteriorada, necesitando ser conscientes, serios y creíbles pero además, y por sobre todas las cosas, honestos con nosotros mismos respetando las 20 VERDADES DEL JUSTICIALISMO PERONISTA. Se lo debemos a Perón y a la RAZÓN DE MI VIDA.

Debemos recuperar nuestra fe en la Libertad, la Dignidad y la Justicia, las que han de ser nuestra misión sagrada y nuestro irremediable objetivo futuro hoy más que nunca para cerrar las venas abiertas de esta bendita tierra. Por ello necesitamos de un Peronismo vital, unido, fuerte, orgánico, estructurado y, además, solidario. De una ORGANIZACIÓN PERONISTA.

Por todo ello es necesario que nos organicemos, que nos unamos con disciplina y que depongamos los odios y los enconos inútiles entre compañeros. Que dejemos de estar anclados en el pasado, para salir en busca del devenir histórico. Sólo así y de manera prodigiosa, seremos cada día mejor y más útil a la Patria, al Movimiento, y a los Hombres, en esta tierra soñada donde deberán crecer nuestros hijos y donde descansan nuestros muertos venerados…y nuestras vidas como despojo de la muerte.

Si no, los Peronistas de cuerpo y alma... ¿para qué carajo derramaron tanta sangre?

“La lucha es para los hombres que aguantan.

Los que no aguantan es mejor que no luchen.

También se puede vivir sin luchar”.

J.D.Perón.